Semillas de fresa

Semillas de fresa

Las fresas son una de las frutas favoritas de todas las personas; su exquisito sabor y aroma ha sido capaz de inspirar a los cocineros para crear platos, a los cosmetólogos para crear lociones o perfumes y a los expertos en botánica para crear diferentes especies dentro de las paredes de un laboratorio. Estos frutos se identifican por poseer una forma redondeada o cónica, tener un color rojo brillante y poseer en su corteza gran cantidad de pequeños granos por toda la superficie, siendo estos últimos las semillas de fresa que se utilizan para germinar las plantas en los sitios donde se producen los cultivos de dicha fruta. 

Las semillas de fresa son el verdadero fruto de la planta científicamente llamada Fragaria. Estos pequeños puntos se encuentran dispersos por todo el receptáculo; es decir que la parte carnosa que posee ese característico sabor de la fresa no es más que el engrosamiento del receptáculo de la flor, que se produce como consecuencia de la polinización de la misma. 

Extracción de las semillas de fresa

Para obtener de manera efectiva las semillas de fresa se pueden emplear varios métodos que aseguran liberar el pequeño fruto de la parte carnosa. Antes que nada se debe tener en cuenta que sea cual sea la técnica empleada para la extracción, los fresones elegidos deben tener un estado de maduración completo y una salud equilibrada; esto se debe a que si tratan de ejemplares enfermos o mal desarrollados las plantas que germinen de estos no serán viables para el cultivo. 

Semillas de fresa

Extracción número 1

Este se trata de un método mayormente manual que se realiza utilizando la ayuda de una pinza o palillo mondadientes para retirar los granos de uno en uno. Se recomienda esta técnica para los casos en que no se desee dañar la exquisita pulpa de la fresa.

La manera más efectiva de hacerlo es presionar en el área justo debajo de la semilla y dar un pequeño y rápido tirón para que salga sin causar daño a esta o a la pulpa. 

Extracción número 2 

Para este método se utiliza la ayuda de una licuadora. Consiste en pelar las fresas y licuar su corteza con un poco de agua. Las semillas de fresa poseen un tamaño tan pequeño que las cuchillas de la licuadora no podrán causarles daño alguno. 

Luego de procesar la corteza se agrega el líquido resultante en un recipiente y se procede a pasarlo por un colador para separar las semillas.

Después de colar el jugo se colocan las semillas en un envase y se la agrega un poco de agua. En este paso determinaremos cuales son sanas o fértiles y cuales están dañadas. Las que se encuentren en perfecto estado caerán al fondo del recipiente mientras que las deterioradas flotaran en la superficie. 

Este último paso se repetirá por unas 4 veces hasta que no salgan a flote más semillas ni sustancia orgánica proveniente de la parte carnosa de las fresas. 

Extracción número 3

Este método de extracción consiste también en retirar la corteza de las fresas; pero en lugar de procesarlas en la licuadora, en este caso se dejan secar por unos días en un sitio a la sombra y donde exista buena corriente de aire. Después de tres o cuatro días la materia orgánica se habrá desvanecido y los pequeños frutos quedarán adheridos a la superficie donde reposaban; siendo fácil removerlos haciendo fricción con el dedo. 

Secado de las semillas de fresa

Después de obtener las semillas mediante alguna de las técnicas de extracción explicadas anteriormente, entonces se debe procurar que la humedad y la materia orgánica que poseen adherida desaparezca. La razón de esto es que si se dejan húmedas y sucias se producirá la aparición de moho y hongos que dañan al embrión que contienen en su interior. 

La mejor manera de realizar este proceso es dejarlas reposar en una superficie plana y encima de un papel absorbente por unos cuantos días. Nunca se deben secar directamente con la luz del sol o introducirlas en el horno o microondas ya que el calor excesivo hará morir a los embriones. 

Almacenamiento de las semillas de fresa

En el caso de que las semillas obtenidas no sean para cultivarlas de manera inmediata, lo mejor es almacenarlas de manera correcta y evitar su deterioro. Estos granos (ya secos) se pueden guardar dentro de un recipiente hermético o en un sobre de papel permeable; en un sitio fresco y oscuro o en el interior del refrigerador (no en la heladera). 

Germinación de las semillas

  • El primer paso para la germinación de semillas de fresa es guardar el recipiente donde se encuentran almacenadas durante un mes en el interior del refrigerador. 
  • Pasado el mes de refrigeración, se dejan reposar una horas a temperatura ambiente.
  • Mientras tanto se prepara el sustrato elegido dentro de un recipiente o maceta para que se produzca la germinación. Lo ideal es conseguir tierra especial para germinado de semillas; pero si no es posible encontrarla, podemos preparar nuestro propio sustrato. Para esto es necesario mezclar tierra fértil, abono orgánico y un poco de estiércol de ganado. 
  • Teniendo preparado el semillero con la tierra adecuada entonces disponemos por la superficie las semillas que han reposado a temperatura normal.
  • Se añade una pequeña capa de sustrato encima de las semillas y se riega lo suficiente para que el suelo esté húmedo y se compacte.
  • Es necesario que durante este proceso se mantenga húmedo el semillero, lo ideal es realizar el riego diario con una jeringa o un atomizador pequeño. 
  • Luego de un mes se podrán notar las diminutas plantas saliendo a la superficie. 

Consejos para la germinación de semillas de fresa

Las semillas no necesitan de una época especial del año para poder germinar, así que el proceso se puede hacer en cualquier momento siempre y cuando se mantenga la planta en una maceta en el interior de la casa. 

En las zonas donde la lluvia sea muy frecuente las plantas morirán rápidamente por la excesiva humedad.

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